"Sois el espejo y la luz de todos los demás reyes y príncipes de la Cristiandad"
Hilary
Mantel fue una de las mejores novelistas inglesas de todos los tiempos. Es
conocida sobre todo por su famosa trilogía sobre el rey Enrique VIII, En la corte del lobo (Wolf Hall), Una reina en el estrado (Bring Up the Bodies), Premios
Booker Prize, ambos reseñados en este blog, y El trueno en el reino (The Mirror
& the Light), ganador del Premio Walter Scott de Ficción Histórica, la
conclusión de esta trilogía, que ahora me dispongo a reseñar.
Si
no habéis leído las reseñas de los dos libros anteriores, merece la pena que lo
hagáis, la comprensión de los acontecimientos que se sucedieron será mayor y
altamente esclarecedora.
Seguimos
a Thomas Cromwell una vez más, asistimos
a su elevación como segundo del reino tras el rey, a su ascensión a la nobleza como
Conde de Essex y a su destrucción final por sus enemigos, nunca fiables, y
aquellos que aún siendo sus amigos se convirtieron en auténticos traidores
espoleados por el ansia de poder y de riqueza. ¿En qué lugar deja esto al rey?
Parece que fue un personaje que, aunque temeroso de Dios, se dejó guiar por sus
caprichos, su soberbia y su volatilidad hasta el punto de escuchar a los
bien conocidos y poderosos enemigos de
Cromwell: El Duque de Norfolk y el obispo de Winchester y destruir así a su
valioso consejero.
No
destripo el libro contando esto ya que está en todos los libros de Historia al
alcance de cualquiera, lo que no se cuenta ahí son las emociones que no por más
elementales resultan menos desconocidas, las que subyacen bajo las acciones de
héroes y comunes. La codicia, la ira, la soberbia, la venganza y sí, también el
amor, están ahí en cada renglón, en cada párrafo ayudándote a entender, a
digerir todo lo que sucede en estas casi novecientas páginas, pero contado de
una forma tan atractiva que no puedes parar. La maestría de la escritora es tal
que te impregnas del venenoso ambiente de la Corte y acabas tomando un bando.
La
escritura en este último libro se torna más elocuente, tienen más peso los
recuerdos del protagonista, son digresiones temporales que acompañan a la vejez
porque ya Cronwell es mayor y recuerda cada vez más sus orígenes, un padre
maltratador, una vida dura haciendo la guerra en Italia, la dulzura del amor de
juventud... para lo cual son necesarias metáforas vagas y melancólicas o descripciones
naturalistas que se prodigan sobre todo al final para contar la muerte del
admirado y temido consejero del rey más desagradecido.
Que
la longitud del libro no os impida leerlo, sin duda merece la pena.
