martes, 17 de febrero de 2026

El trueno en el reino, de Hilary Mantel

"Sois el espejo y la luz de todos los demás reyes y príncipes de la Cristiandad"

Hilary Mantel fue una de las mejores novelistas inglesas de todos los tiempos. Es conocida sobre todo por su famosa trilogía sobre el rey Enrique VIII, En la corte del lobo (Wolf Hall), Una reina en el estrado (Bring Up the Bodies), Premios Booker Prize, ambos reseñados en este blog, y El trueno en el reino (The  Mirror & the Light), ganador del Premio Walter Scott de Ficción Histórica, la conclusión de esta trilogía, que ahora me dispongo a reseñar.

Si no habéis leído las reseñas de los dos libros anteriores, merece la pena que lo hagáis, la comprensión de los acontecimientos que se sucedieron será mayor y altamente esclarecedora.

Seguimos a  Thomas Cromwell una vez más, asistimos a su elevación como segundo del reino tras el rey, a su ascensión a la nobleza como Conde de Essex y a su destrucción final por sus enemigos, nunca fiables, y aquellos que aún siendo sus amigos se convirtieron en auténticos traidores espoleados por el ansia de poder y de riqueza. ¿En qué lugar deja esto al rey? Parece que fue un personaje que, aunque temeroso de Dios, se dejó guiar por sus caprichos, su soberbia y su volatilidad hasta el punto de escuchar a los bien conocidos  y poderosos enemigos de Cromwell: El Duque de Norfolk y el obispo de Winchester y destruir así a su valioso consejero.

No destripo el libro contando esto ya que está en todos los libros de Historia al alcance de cualquiera, lo que no se cuenta ahí son las emociones que no por más elementales resultan menos desconocidas, las que subyacen bajo las acciones de héroes y comunes. La codicia, la ira, la soberbia, la venganza y sí, también el amor, están ahí en cada renglón, en cada párrafo ayudándote a entender, a digerir todo lo que sucede en estas casi novecientas páginas, pero contado de una forma tan atractiva que no puedes parar. La maestría de la escritora es tal que te impregnas del venenoso ambiente de la Corte y acabas tomando un bando.

La escritura en este último libro se torna más elocuente, tienen más peso los recuerdos del protagonista, son digresiones temporales que acompañan a la vejez porque ya Cronwell es mayor y recuerda cada vez más sus orígenes, un padre maltratador, una vida dura haciendo la guerra en Italia, la dulzura del amor de juventud... para lo cual son necesarias metáforas vagas y melancólicas o descripciones naturalistas que se prodigan sobre todo al final para contar la muerte del admirado y temido consejero del rey más desagradecido.

Que la longitud del libro no os impida leerlo, sin duda merece la pena.

sábado, 17 de enero de 2026

Agua negra, de Joyce Carol Oates

"La política, la negociación del poder. Eros, la negociación del poder"

De nuevo os tengo que pedir que no leáis la contraportada, cuenta demasiado. Es mucho mejor leer esta novella sin aviso, descubriendo qué aguas negras son esas, quiénes son Kelly, Buffy o el Senador, ir asimilando lo que está ocurriendo sin tener ninguna referencia. Ni siquiera el Incidente Chappaquiddick. De esta manera te llenarás poco a poco de estas aguas negras, de esa inquietante atmósfera creada por  Oates para contar el accidente de coche de Kelly y el Senador el atardecer del cuatro de Julio, después de abandonar la hermosa casa en la playa en la isla de Maine donde han pasado el día de la celebración de la Independencia de los Estados Unidos comiendo y bebiendo, divirtiéndose, para volver a tierra firme, a una habitación de motel alquilada por el Senador....

El capítulo primero, y en sólo ocho líneas, cuenta ya de entrada cómo el coche derrapa y cae al gua. La última frase se repetirá como un enigma a lo largo del libro: ¿Voy a morir?- ¿Así?

Respirando a duras penas en la pequeña burbuja de aire que se forma en el interior del vehículo Kelly revisa su pasado y visiona su futuro. El monólogo interior se mezcla con la tercera persona omnisciente del narrador para contar las horas previas al suceso, acontecimientos de su pasado y el porvenir que imagina. Pero esto no es algo de lo que el lector es consciente inmediatamente, por lo que llegado el momento no sabemos si lo que cuenta Kelly es real o está en su imaginación. La sensación es la de estar flotando, agarrándote a las palabras para deducir el contexto, una situación muy similar a la de la pobre Kelly agarrada al asiento, respirando el poco oxígeno que queda en el interior del Toyota.

Es J.C. Oates en estado puro. Se queja a menudo de ser una escritora a la que se acusa  injustamente de escribir siempre sobre violencia, porque ella, dice, de lo que habla es de las víctimas de la violencia. Kelly, esta hermosa joven subyugada por el maduro senador, es aquí la víctima, la víctima de la violencia del poder, la víctima de su propia educación, un tipo de educación que convierte a las niñas en adultas sumisas y complacientes.

Y, además, la historia está tan bien escrita....