"¿Preferirías
amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos?"

De todos ellos es al amor al que más
tiempo dedica. Lo analiza desde la concepción de un joven e inexperto Paul en
la primera parte (contada en primera persona) que lo define como una fuerza disruptiva
y sísmica; el joven identifica amor y verdad, íntimamente convencido de que
ambos son inseparables. Su inexperiencia y su desconocimiento del mundo guían
sus acciones y sus pensamientos "yo
pensaba que se podían amputar trozos de una vida sin dolor ni complicación"
(p114). La flema y el distanciamiento con que lo cuenta hace que a veces lo más
dramático resulte divertido.
La segunda parte de la novela
(contada en la segunda persona narrativa) se centra en la evolución de la relación
que, debido a los reveses de la vida y a la historia que cada uno arrastra
consigo, pasa de la felicidad al dolor, a la rabia y a la culpa. Aquí asistimos
a la pérdida de la inocencia que acompaña al conocimiento ("la idea de violencia ejercida por maridos
con un título de Cambridge me parecía entonces incomprensible" p.103),
al descubrimiento de los abismos de las relaciones interpersonales, al
descubrimiento de uno mismo y al de la cascada de consecuencias que nuestras
decisiones acarrean. Hay sitio también para el análisis social, la crítica de
la moral burguesa y para los jóvenes adiestrados en proseguir con los roles heredados, una juventud remilgada,
sin imaginación y falsamente virtuosa que le hace sentir superior.
En la tercera parte (escrita en
tercera persona) el narrador nos detalla el fin de la relación sin mucha demora,
para luego extenderse en la vida de Paul sin Susan. Nos relata su vida nómada
fuera de Inglaterra, cambiando de trabajo y de relaciones, incapaz de mostrar
apego, dañado para siempre por su historia de amor, la única historia, que
analiza casi obsesivamente buscando una explicación.
"Se preguntó si había
interpretado mal la imagen indeleble que le había perseguido toda su vida: la de estar en la ventana del piso
de arriba sosteniendo a Susan por las
muñecas. Quizás lo que había ocurrido no fuera que
había perdido las fuerzas y la había dejado caer. Quizás la verdad fuera que ella lo había arrastrado con su peso y que
él había caído también."
Casi al final del libro nos
encontramos con esta brillante metáfora, que resume muy bien su única historia.
Las reflexiones que desgrana un envejecido Paul en las últimas páginas acerca
de la experiencia humana muy bien podrían ser las del propio autor.