"Tuvo tiempo se sentir la extrañeza del antes y el después; hace una hora no había poemas y ahora llegaban como la lluvia, y eran reales."
La propia autora ya
explica en la introducción que la lectura de El nombre de la
rosa
de Umberto Eco le sirvió de modelo para esta magnífica novela. Le resultó
atrayente la idea de contar una historia imbricada en la época victoriana con
la estructura de una novela de detectives, de esta manera erudición y suspense
se amalgaman en una certera unión que hace la obra doblemente interesante.
Al tiempo que nos
dejamos llevar por la intriga (la profesora Maud Bailey y el profesor Roland Mitchell
investigan el affaire secreto que hubo entre los poetas decimonónicos Randolph Henry Ash y Christabel LaMotte) aprendemos muchas cosas sobre la literatura y la
sociedad de la época, así como de la teoría literaria en boga, pero contado con
un atisbo de ironía, con ingenio, perspicacia y humor.
Los personajes son
interesantísimos: todos los posibles modelos de académico universitario inglés
además de uno americano. Las figuras de los poetas aparecen modeladas bajo una
perspectiva literaria y su relación corre paralela a la de los investigadores.
Disquisiciones sobre la esencia del amor, las relaciones que se establecen en
la pareja, las deudas con uno mismo y con los demás....son comunes a ambas
parejas, algunas veces bajo la mirada burlona de la autora. Aquí me gustaría
pararme a analizar el título del libro. Posesión hace referencia no sólo a la
pasión amorosa sino también a la nacida de la obsesión literaria. Ambas son los
motores de los acontecimientos, el punto de partida y el fin.
Las digresiones son
continuas y las descripciones se alargan en un juego de claroscuros que retrasa
nuestro deseo de saber. La astucia del recurso hace que deseemos seguir leyendo
este magnífico libro de casi seiscientas páginas.
Posesión es, en
suma, un gigantesco pastiche de la época victoriana y una brillante broma
articulada con los mimbres del suspense más clásico, que ha gustado a crítica y
público por igual (fue Booker Prize en 1990), incluso a aquellos que no están
familiarizados con la poesía inglesa.


