Strafford lo vio ir, la oscura figura del sombrero, caminando como acurrucado, pareciendo que se llevaba a sí mismo, aferrado a su propio y doloroso abrazo.
The Lock-up es la
tercera de las novelas protagonizadas por Quirke y Strafford (la primera fue Snow
y
la segunda April in Spain), pertenecientes todas
ellas al género de la novela negra donde
Banville ya no esconde su autoría bajo el seudónimo de Benjamin Black sino que
firma con orgullo en un intento de "transformar la novela policiaca en
arte" .
En esta ocasión el
detective Strafford y el patólogo Quirke intentarán averiguar qué es lo que hay
en común entre la muerte de Rosa Jacobs, una activista social y política, su
amiga periodista en Israel y el intento
de asesinato de Molly Jacobs (que está teniendo un romance con Quirke). Pronto
el instinto del patólogo les lleva a Wolfgang Kessler, un rico alemán que hace
negocios con Israel además de proveerlo de material para la construcción de una
bomba atómica, como descubren finalmente.
La historia es
absorbente, la intriga bien planteada, pero como siempre, lo que queda por
encima de todo es la elegante prosa del escritor irlandés que da vida a
personajes y espacios haciendo que el conjunto funcione, que la trama policial
no se vea disminuida por el estudio de personajes, y que ambas cosas no
sucumban a las pormenorizadas descripciones y sutiles metáforas.
Los que somos
adictos a la escritura de Banville encontramos aquí una atmósfera más relajada,
menos compleja pero igualmente atenta al ir y venir de la naturaleza humana,
igualmente fluida y deslumbrante de modo que releemos pasajes por el simple
hecho de saborear su magnífico arte. ¡No os dejéis llevar por los prejuicios y
probad!
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