"¿La
vida? era lo que intentabas atrapar, la intensa felicidad de un objeto
ligeramente apartado de ti"
Acabo de leer un libro
extraordinario. No soy sólo yo, habríais de leer otras opiniones: "Glorioso"
dice el Scotsman, de "Brillante"
lo califica el Financial Times, para Guardian es "La novela del año"...
(2016) y así es en verdad. Es un libro que tenéis que leer. Es el primero del
cuarteto estacional, un conjunto de cuatro libros, titulados con el nombre de las
cuatro estaciones, interconectados pero independientes entre sí y que son una
especie de "estado de la nación".
Lo que se cuenta en Otoño viene precedido de cinco extractos,
tres son versos de tres reconocidos poetas, uno es de un diseñador de moda... poesía,
creatividad, la vida, los sentimientos y el paso del tiempo. Estos detalles ya
nos dan un indicio de los temas en torno a los que va a girar el libro. El
quinto extracto es de un periódico y reproduce información alarmante sobre el
cambio climático. Si además hubiera incorporado uno más a cerca del
"Brexit", habríamos tenido aquí el núcleo de las reflexiones e
itinerarios por los que deriva Autumn.
Comienza el libro con un sueño, el de
un hombre viejo que se ve al borde de la muerte. Él es Mr Gluck. El siguiente
capítulo lo protagoniza Elizabeth. la otra protagonista física de la novela,
que se ve envuelta en un divertido diálogo con un burócrata del servicio de
pasaportes. Su franqueza, su cinismo esclarecedor es el gancho de este
personaje, al que seguimos con pasión en sus conversaciones con Mr Gluck, un
hombre mucho mayor que ella, que se convierte en su amigo desde que en su
infancia se ofrece como cuidador de la pequeña.
Mr Gluck es un personaje también
excepcional del que vamos sabiendo cosas de forma gradual pero sin seguridad,
quizás fue escritor de canciones, quizás él mismo tuvo éxito y fama, quizás conoció
a una famosa artista, Paulina Botty.... Lo que sí sabemos con toda seguridad es
que ama el arte; describe a la niña con sumo detalle los cuadros de la artista sembrando
así una semilla que fructificará cuando ésta se convierta de adulta en profesora
de Arte de la Universidad de Londres.
Esta relación y la que tiene
Elizabeth con su madre da pie a disquisiciones sobre el arte, la vida, la
amistad, los sentimientos, el paso del tiempo... De vez en cuando la realidad
aflora con nombre de Brexit; no escapa la autora a la tentación de reflejar la
realidad social que se está viviendo en su país tras el triunfo del sonado
referendum de 2016 y lo hace de forma breve pero iluminadora. Se postula de
forma indirecta en un capítulo en el que lo denuncia de una forma tal que el
tratamiento literario que le da apenas deja entrever la crónica.
Y éste es el último apartado en el
que me voy a extender, la prosa. Tiene Ali Smith una hermosa forma de narrar, directa
y a la vez poética, con gran atención a lo sensorial: los sonidos y sobre todo
los colores nos inundan mientras leemos. Estamos ante una gran escritora, la
mejor escritora escocesa sin duda, y este libro acabó siendo finalista del Man
Booker Prize, en 2017 (el año que ganó George Saunders con Lincoln en el bardo deseodeserisla.blogspot.com, difícil tuvo que ser la decisión para el
jurado)no sólo por el contenido sino por su deslumbrante forma. Ali Smith construyó
su libro aportando elementos de otros campos artísticos, ya he mencionado a la
pintora Paulina Botty (hay otros artistas), también del periodismo (el affair
Profumo, a cuya protagonista Botty pinta en uno de sus cuadros) incorporando un
fragmento del juicio de este mediático
caso (Profumo fue el ministro de Guerra británico en 1963 y el escándalo
surgió cuando se supo que tenía relaciones con una corista, Christine Keeler, que
a la vez era amante de un espía soviético). A esta fragmentación también
colabora las disquisiciones y reflexiones que impregnan las páginas o el
desorden temporal de los acontecimientos, o el relato de los sueños, o la
historia de la madre de Elizabeth y su nueva amiga. Todo esto le permite crear
un libro que en realidad es un apasionante collage de la realidad. No se
sustrae a ella Ali Smith tampoco en lo formal, aunque estas características la
unan más a la generación de los grandes renovadores de la novela moderna como
Virginia Woolf o Faulkner que a la generación actual tan propensa a la
autoficción.
La propia autora ha
reconocido en una entrevista que le gusta hacer "trabajar al lector"
hacerlo parte de su obra, y vaya si lo consigue. No podemos despegarnos ni por
un minuto de su libro.
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