sábado, 24 de junio de 2023

Ventisca, de Marie Vingtras


 "A veces el lastre de los secretos pesa tanto que ni siquiera sabemos cómo quitárnoslo de encima salvo desapareciendo con ellos."

Ventisca fue la sensación del año en 2022 en Francia, año en que fue galardonada con el Premio de las Librerías de Francia. Su autora, Marie Vingtras, toma su seudónimo de Arthur Vingtras, alias de la periodista Caroline Rémy de Guebhard, más conocida como Severine.

En medio de una virulenta tormenta de nieve en Alaska , la  joven Bess y el niño del que es responsable se pierden. Nadie sabe por qué han salido y una búsqueda desesperada comienza. Benedict, que es el primero en darse cuenta, avisa a Cole pero no a Freeman, que está ya un poco mayor, y juntos salen en su búsqueda en una lucha frenética contra los elementos.

El libro se organiza en capítulos que llevan el nombre de cada uno de estos personajes. En cada uno de ellos Marie Vingtras cuenta el tormento que agita sus almas. Tanto dolor, tanta pesadumbre, tantas decisiones equivocadas que se van amontonando unas sobre otras... todo lo que conlleva vivir, todo eso lo cuenta la autora con valentía y solvencia.

Con un lenguaje directo e incisivo, con un discurso vacío de adornos,  Vingtrass  va diseccionando unas vidas, unas historias que, entrelazadas unas con otras, componen un todo perfecto, un bloque compacto, bien armado, diseñado en torno al yo protagonista. El lector sabe cosas que los personajes no saben y al mismo tiempo  obtiene la información a cuentagotas de modo que el suspense está hábilmente marcado por la velocidad de la narrativa.

Con una mirada a la naturaleza más salvaje, pero sin la fatalidad que anida en las novelas de Jack London, Marie Vingtrass cuenta una historia de historias diáfana y lacerante como el frío viento de Alaska.

viernes, 19 de mayo de 2023

Elizabeth Finch, de Julian Barnes


 "La miramos con asombro, unos pocos sorprendidos, otros medio enamorados"

            Elizabeth Finch es la última novela del autor de las magníficas The Sense of an Ending o Arthur and George, dos razones más que suficientes para ir en volandas a una librería y comprártela aprovechando que ha sido publicada en español recientemente.

            Todo gira en torno a Elizabeth Finch, una profesora que imparte una clase para adultos sobre Cultura y civilización y Neil, uno de sus alumnos, que se convertirá en el narrador de la historia de esta fascinante mujer. La mayoría de nosotros hemos tenido de pequeños un profesor o profesora que nos  impactó, pero una vez pasados los años su imagen y enseñanzas se desvanecen en la niebla de la memoria. No es este el caso de Neil, que, después de la muerte de la Señorita Finch, sigue fascinado por su figura y enseñanzas hasta llegar a convertirse en el organizador de sus notas académicas,  y más tarde  y sin previo aviso en involuntario biógrafo de su admirada profesora.

             El libro comienza con las clases de la Sta Finch, unas enseñanzas que dejaron profunda huella en Neil; bajo su tutela, como él mismo reconoce, empezó a pensar por sí mismo. Después de su muerte, Neil investiga sutilmente los misterios que construyeron su vida: sus relaciones personales y familiares, su trayectoria académica.... y así descubre a su hermano y a través de él a su familia. También, y de forma más interesante,  llega a saber del ostracismo al que se vio sometida por los medios de comunicación y otros críticos más acérrimos después de dar una conferencia sobre los defectos del monoteísmo. Y aquí es donde surge la figura poderosa de Juliano el Apóstata, el último emperador romano enfrentado a los cristianos, al que convierte en el centro del ensayo  que la profesora no llegó a escribir.

            Dejo para los lectores de la novela, que sin duda serán numerosos, el juicio sobre el final del libro. La ambigüedad con la que termina (quizás no se puede confiar en la memoria de Neil) arroja una sombra de sospecha sobre la narración que nada aporta a lo ya contado.

martes, 4 de abril de 2023

Mrs Osmond, de John Banville


 

       "Él resultó ser no la niebla sino el mismo mar, un elemento violento rodeándola por todas partes y presionando irresistiblemente la concha de su propio ser."

          ¿Qué hubiera ocurrido si Henry James hubiera nacido cien años más tarde aproximadamente y hubiera decidido escribir Retrato de una dama a la luz de la modernidad? Pues seguramente que nos hubiéramos encontrado un libro muy similar a este.

En Mrs Osmond John Banville escribe un pastiche decimonónico con gran habilidad y cultura literaria. Como hubiera correspondido a Henry James, escribe con frases largas y sinuosas, metáforas eficacísimas y un ritmo pausado acorde con las sinuosidades del complejo pensamiento de sus protagonistas.

          Es Isabel Archer  también aquí una norteamericana inteligente e ilustrada en conflicto con sus más altos ideales de liberación y realización de sí misma, pero también aquejada por el peso de su responsabilidad y de los votos que asumió al casarse con Mr Osmond. Sin embargo, su decisión final apenas tiene que ver con la de la heroína de Henry James, y eso, deduzco,  es consecuencia del lapso temporal transcurrido entre los dos libros o quizás, y aquí me aventuro en territorio desconocido, un capricho del propio Banville, quien, decepcionado por el curso que toman los acontecimientos en la historia original, decide cambiarlo de forma que sea más acorde con sus sentimientos. Es decir, incapaz Banville de soportar el destino de su admirada heroína, quizás se haya propuesto escribir un final para ella mucho más feliz a pesar de los infortunios que haya tenido que sufrir.

Es un gusto leer este libro inteligente y audaz, es un gusto dejarse llevar y sufrir con y por Mrs Osmond, es un gusto, en definitiva, volver a leer un libro de uno de los mejores escritores en lengua inglesa.

sábado, 4 de marzo de 2023

El río de cenizas, de Rafael Reig


 " ... para la astracanada de la vejez el único telón es la muerte, esa cosa seria, singular y distinguida, según dicen, y sin duda alguna irrepetible."

            La nueva novela de Rafael Reig es bien diferente a lo que nos tiene acostumbrados. El relato festivo ha dado paso a uno de mayor consistencia, de mayor profundidad, entre otras cosas porque versa sobre el tema de la vejez y la muerte.

            Sin embargo, como si la risa fuera algo inherente a su escritura, ésta no puede dejar de aparecer también en este relato ya desde su planteamiento. El protagonista es un anciano viudo al que un ictus ha dejado algunas secuelas de movilidad que le impiden desenvolverse con autonomía, así que se va a vivir a la residencia Los Carrascales justo cuando estalla una pandemia mundial (una parodia del Covid-19) en la que la enfermedad es transmitida por gorriones a través del oído. La coexistencia en Los Carrascales da a lugar a situaciones divertidísimas que alternan, ocupando mayor extensión a medida que el relato transcurre, con otras más densas en las que el escritor reflexiona sobre su vida pasada, la vejez y la muerte. Es un hombre ilustrado que lee a Santa Teresa y a Salustio al tiempo que bebe ginebra sin parar. Es un hombre que ha vivido intensamente y que ya, a las puertas de la muerte, reivindica su vida, la vida ante todo.

            Como ya he dicho, el humor corrosivo al que Reig nos tiene acostumbrados, también tiene cabida aquí. Recuerdo ahora la descacharrante escena en el Asador Teodoro, que no tiene desperdicio, también las frases sentenciosas, no exentas de retranca, en las que aconseja a su hijo hacerse con un abogado ante su inminente divorcio o simplemente la astracanada en su forma más pura.

            El humor limpio y grotesco que riega la novela (como cuando describiendo las consecuencias de la pandemia cuenta que Guardias Civiles tiran con escopeta de balines a los gorriones o que hay caballeros que llevan atado a la cintura un extintor por si alguien entra en combustión...) junto a una prosa magnética, precisa y vivaz, siempre accesible y fluida, son razones más que suficientes para leer este entretenido libro el próximo fin de semana, por ejemplo.

sábado, 4 de febrero de 2023

Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, de Stuart Turton.

 

"Repentinamente tengo la sensación de participar en una obra en la que todo el mundo se sabe el texto menos yo".


            La siete muertes de Evelyn Hardcastle (Reino Unido, 2018) de Stuart Turton es una de las mejores y más originales novelas de detectives que me he encontrado nunca. Un poco de fantasía, un poco de Gosford Park y un mucho de Agatha Christie para crear una historia de apabullante construcción.

            Evelyn va a ser asesinada cada noche durante una fiesta, un día tras otro a no ser que Aiden, el personaje narrador, averigüe quién es el asesino. El inconveniente, y no pequeño por cierto, es que tiene un máximo de ocho días para conseguirlo y ello porque Aiden se irá reencarnando en la figura de otros ocho personajes día tras día (ocho invitados a la mansión), tampoco de manera lineal, ya que puedes ser trasladado de personaje cada vez que éste pierda la consciencia, ya porque se duerma ya por un golpe o cualquier otra acción ajena a su voluntad.

            Cada uno de estos huéspedes va a conseguir mayor o menor información dependiendo de su grado de inteligencia astucia, su juventud o su arrojo, lo que hará que Aiden se mueva hacia adelante o se quede  estancado en la investigación flotando en un mar de contradicciones, verdades aparentes, falsos movimientos experimentando esos bucles temporales que amenazan con volverlo loco.

            La escritura es rápida y vivaz, y aún así el estilo es muy adornado, generoso en la adjetivación, siempre buscando conllevar todo tipo de sensaciones, ya sean auditivas, visuales, táctiles.., también lírico a veces y otras incluso humorístico. Es fácil así entrar en la atmósfera brumosa, húmeda, oscura y decadente que rodea a la gran mansión victoriana y a sus habitantes.

            Si por un momento habéis considerado que un argumento tan complejo, técnicamente tan elaborado, podría suponer una desventaja, erráis en lo más profundo. Está tan bien hecho, el suspense tan bien manejado, que los capítulos volarán en vuestros dedos y llegaréis  al final de las más de quinientas páginas deseando que no se acaben nunca.

            Netflix ha intentado llevarla a la pantalla pero este año se ha anunciado que desiste. Es una pena, me hubiera encantado verla en imágenes: es uno de esos libros que está pidiendo a gritos su guionización.



 

lunes, 9 de enero de 2023

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac


"Los ojos de mi madre eran las ventanas de un submarino de esmeralda"

La novela comienza de forma abrupta. En el primer renglón, un dardo envenenado: "y además era pequeña, gorda y fea".

¿Qué clase de hijo habla así de su madre?

No es suficiente explicación el resentimiento, ni  siquiera la incomprensión tan común a los adolescentes cuando analizan a sus progenitores. Aquí anida un profundo rencor que vemos correr fiero en las páginas siguientes, envuelto en palabras y frases duras, jugosas, en imágenes crueles y rompedoras. El lector persigue atónito comprender a su protagonista. Sólo cuando sabemos que está en tratamiento entendemos la mitad. La otra mitad que nos queda por entender es ¿por qué?. Y en eso consiste básicamente la trama, en contarnos cómo Aleksy rememora a instancias de su psiquiatra la pérdida de su hermana pequeña, la destrucción de su familia, la falta de amor en la infancia mientras pasa el verano con su madre en el norte de Francia.

Los recuerdos nacen del dolor y por eso la escritura es lacerante y poética a la vez, si es que puede haber poesía en el sufrimiento. Dejan huella esos adjetivos extremos, esas imágenes eficaces como cuchillos... La crueldad de las palabras redunda en el malestar del lector. La comprensión de lo que sucede lo alivia en parte pero la dolorosa experiencia del protagonista deja un poso de tristeza que se ve iluminada por momentos cuando Aleksy deja entrever la bondad que lleva dentro.

Aleksy es un animal herido que aúlla de dolor, y Tatiana Tibuleac lo ha convertido en el protagonista de un impactante relato que dejará al lector profundamente conmovido. Esta novela de larguísimo título fue publicada en 2016 y ha proporcionado a la autora múltiples premios. La editorial Impedimenta la publicó en 2021 en una de sus cuidadísimas ediciones y ahí la podéis encontrar para vuestro disfrute.

domingo, 4 de diciembre de 2022

La muerte en sus manos, de Otessa Moshfegh.


 "Yo fui joven una vez. Tantos sueños se arruinaron. Yo misma los arruiné"

Después de perder a su marido por un cáncer, Vesta vende su casa y se traslada a cientos de kilómetros desde la seca Monlith al norte, a  los bosques y lagos de Levant. Desde la comodidad y protección de una ciudad de clase media a la pobreza y el aislamiento en una cabaña rodeada de bosques y de un lago.

Es en medio del bosque, en uno de sus paseos con Charlie, su perro y guardián, donde se encuentra con una enigmática nota que avisa de la muerte de Magda. A partir de este momento empieza una pesquisa personal en busca de la identidad de esta extraña. El libro se desenvuelve como un thriller de suspense. Vesta sigue los pasos que una página de internet recomienda a todo aquel que quiera rastrear un misterio y va descubriendo en un monólogo interior continuo a los personajes que componen su quimérica historia. A medida que las páginas se suceden comprobamos cómo Vesta dota a Magda con rasgos físicos y sicológicos muy parecidos a los de ella, cómo va creando una amistad imaginaria con la desaparecida, cómo dota a los habitantes de Levant de la personalidad adecuada para los personajes que necesita... Y al mismo tiempo reflexiona y recuerda a la Vesta que fue, a su marido, su vida en Monlith y entonces vemos la vida de una mujer dependiente de su marido, del confort que le proporcionaba, una vida cómoda y sin riesgos aún a costa de domeñar sus propias aspiraciones, su anhelo de independencia.... Vesta se da cuenta de que la suya es una vida acabada, que ha renunciado a todo, pero aún así decide y lleva a cabo un último ejercicio de rebeldía: "Su nombre era Vesta".

Otessa Moshfegh parece haberse especializado en mujeres que se salen de lo normativo: la excéntrica Eileen, la aislada protagonista de Mi año de descanso y relajación, también reseñado en esta página , y ahora Vesta, una mujer a la deriva en los últimos años de su vida. Son mujeres acorraladas, que adoptan una posición extrema que las haga impermeables a la catarata de consecuencias que sufren en una situación para ellas insostenible. La muerte en sus manos es un libro menor al lado de los anteriores, pero sigue siendo un libro de Otessa, y para las seguidoras de esta magnífica escritora un libro que sin duda hay que leer.