Mostrando entradas con la etiqueta Booker Prize. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Booker Prize. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de julio de 2026

Posesión, de A.S. Byatt

"Tuvo tiempo se sentir la extrañeza del antes y el después; hace una hora no había poemas y ahora llegaban como la lluvia, y eran reales."

La propia autora ya explica en la introducción que la lectura de El nombre de la rosa de Umberto Eco le sirvió de modelo para esta magnífica novela. Le resultó atrayente la idea de contar una historia imbricada en la época victoriana con la estructura de una novela de detectives, de esta manera erudición y suspense se amalgaman en una certera unión que hace la obra doblemente interesante.

Al tiempo que nos dejamos llevar por la intriga (la profesora Maud Bailey y el profesor Roland Mitchell investigan el affaire secreto que hubo entre los poetas decimonónicos Randolph Henry Ash y Christabel LaMotte) aprendemos muchas cosas sobre la literatura y la sociedad de la época, así como de la teoría literaria en boga, pero contado con un atisbo de ironía, con ingenio, perspicacia y humor.

Los personajes son interesantísimos: todos los posibles modelos de académico universitario inglés además de uno americano. Las figuras de los poetas aparecen modeladas bajo una perspectiva literaria y su relación corre paralela a la de los investigadores. Disquisiciones sobre la esencia del amor, las relaciones que se establecen en la pareja, las deudas con uno mismo y con los demás....son comunes a ambas parejas, algunas veces bajo la mirada burlona de la autora. Aquí me gustaría pararme a analizar el título del libro. Posesión hace referencia no sólo a la pasión amorosa sino también a la nacida de la obsesión literaria. Ambas son los motores de los acontecimientos, el punto de partida y el fin.

Las digresiones son continuas y las descripciones se alargan en un juego de claroscuros que retrasa nuestro deseo de saber. La astucia del recurso hace que deseemos seguir leyendo este magnífico libro de casi seiscientas páginas.

Posesión es, en suma, un gigantesco pastiche de la época victoriana y una brillante broma articulada con los mimbres del suspense más clásico, que ha gustado a crítica y público por igual (fue Booker Prize en 1990), incluso a aquellos que no están familiarizados con la poesía inglesa.

viernes, 20 de junio de 2025

Orbital, de Samantha Harvey

 "Para mí los libros son proyectos emocionales. No busco análisis, respuestas, nada cerebral. Sólo busco un sentimiento expansivo, diferente a cualquier otro, que quizás se asemeje al enamoramiento."

 Sanantha Harvey era una desconocida par mí antes de ganar el Booker Prize de 2024 y sin embargo leo en la solapa del libro que es autora de varios libros y finalista de algunos importantes premios literarios. Gracias al Booker, del que soy fiel seguidora desde hace años, he encontrado una escritora elegante de mirada audaz.

Apenas se puede decir de Orbital que sea una novela, entendida ésta según los estándares clásicos del género. Más bien estamos ante un ejercicio libre de imaginación, una oda a la belleza de la tierra que tiene como protagonistas a un grupo de astronautas que la observan con una mezcla de admiración, sobrecogimiento y amor. Estos sentimientos se expresan a través de una amplia gama de adjetivos, asociaciones poéticas, imágenes y metáforas, sinestesias, antítesis, oxímoron... y otra figuras literarias que impactan en la retina del lector haciéndole participar de la experiencia increíble que esos astronautas están viviendo.

Harvey reúne en la estación espacial a seis astronautas, Román y Antón de Rusia, Chie de Japón, Nell del Reino Unido, Pietro de Italia, y Shaun de los Estados Unidos. Cada uno de ellos tiene su pequeña historia, que conocemos gradualmente al tiempo que llevan a cabo sus experimentos. Estas cuestiones junto con la amenaza de un tifón que avanza inexorable sobre las Filipinas son los auténticos propulsores de la narración. Propulsores que son frágiles sí, porque la mayor parte del tiempo la ocupa la descripción y asociaciones sensoriales que procuran las increíbles imágenes que se cuelan a través de los cristales de la estación espacial.

Las dieciséis órbitas que los astronautas cuben cada día dan lugar a los dieciséis capítulos del libro. Samantha Harvey en un tempo lento, como el que viven sus astronautas,  va desgranando en cada una de ellas la belleza de lo que ven, sus preocupaciones ecológicas, sus esperanzas y temores al tiempo que revisa la alianza entre los hombres y la tierra. ¿Qué somos sin ella?, ¿Qué es ella para nosotros? viene a preguntarse. La respuesta parece hallarla al descubrirla como un ente maternal bajo cuyo cobijo la humanidad se encuentra protegida. Hay una defensa de la Tierra teñida de melancolía por lo que perdimos y perderemos, una mirada nostálgica hacia un mundo mejor.

La novela ha cosechado numerosas alabanzas aunque también cuenta con sus detractores. Os animo a leerla y a que expreséis vuestra propia opinión de forma libre y contundente.

 

domingo, 28 de marzo de 2021

Lincoln en el Bardo, de George Saunders

 "Y no quedaba  nada por hacer sino irme. Aunque las cosas del mundo seguían siendo fuertes dentro de mí."

            La primera novela (Premio Booker 2017) de este magnífico escritor de relatos es a su vez una magnífica historia que hunde sus raíces en un acontecimiento verídico, la muerte del hijo de Abraham Lincoln, el presidente de Estados Unidos durante la Guerra de Secesión. A pesar de que su hijo yace en la cama preso de la fiebre, Lincoln y su esposa dan una fiesta en su casa. Saunders incorpora acotaciones de observadores contemporáneos sobre la magnificencia de la fiesta y la posterior tragedia que asola a la familia. Willie muere y es enterrado en la cripta del cementerio de Oak Hill, y aquí es donde Saunders hace arrancar su historia, de las al menos dos ocasiones en que el presidente visita la cripta por la noche, donde se sienta y lamenta la muerte de su hijo. El relato del sufrimiento del presidente exacerbado por su sentimiento de culpa, es una de las partes más logradas de la historia porque Saunders aúna el dolor por la muerte del hijo con la responsabilidad que siente por los muertos de la Guerra Civil.

            Según se explica en la contraportada del libro, el Bardo es según la tradición tibetana un estado transicional entre la vida y la muerte donde los fantasmas de diferentes procedencias y edades se mezclan. Desde el comienzo Bevins (que se suicidó por el abandono de su amado), Hans Vollman (que muere cuando está a punto de consumar su matrimonio con una mujer mucho más joven que él) y el reverendo Everly Thomas se convierten en los personajes que guían el relato (no hay narrador), actuando el resto individualmente o como el coro de la Tragedia griega, que amplifica y dota de complejidad a la historia con el relato de sus propias tragedias. Encontramos a Vermonter, un pederasta que se justifica "por su predisposición"; también se justifica la Voz Británica, que masacró un regimiento y la Voz de Bajo, que junto con su esposa mató a su bebé. La voz de los Inocentes es la de  Litzie, una bella esclava negra violada y violentada durante toda su existencia, y otros muchos personajes de  toda índole. Los negros, enterrados en la parte más humilde del cementerio, pueden atravesar La Verja, cosa que es imposible para los blancos enterrados en la parte más noble. El símbolo de  La Verja de Hierro (las limitaciones que nos imponemos) es uno más dentro del libro. El más original es sin lugar a dudas el Matterlightblooming, una suerte de estallido que acompaña a un alma al salir de el Bardo cuando decide irse. Otro símbolo  recurrente es el de la sick-box (la capacidad para autoengañarse). Desde el principio  Bevins  y Vollman hablan de hallarse en una sick-box, en realidad un féretro pero ellos prefieren creer que están enfermos. Son precisamente ellos los que toman a Willie bajo su protección, los que cuentan el sufrimiento de la familia, el dolor del padre y la esperanza del hijo de que vuelvan a por él... Cuando comprenden que la única salvación para él es hacer que se vaya, comprenden al mismo tiempo cuál es el camino de su propia salvación.

            Hay mucho humor en el libro. Saunders fue y es aquí el rey de la parodia, unas veces mezclada con el pastiche del lirismo poético, otras con el humor redondo más popular (es cómico el lugarteniente Stone en su afán de represalia). En otro plano están las numerosas acotaciones, unas verdaderas y otras inventadas, que cuentan la historia desde otras perspectivas. Esta amplificación de las voces narrativas, la ausencia de un narrador, los referentes culturales de todo tipo (la historia, la religión, la literatura, la filosofía o la psicología....) convierten a esta novela en una novela de las llamadas experimentales, en un momento en que la narrativa americana se desgrana en multitud de caminos exploratorios tras el dominio de Raymond Carver o Tobías Wolff.

            Es precisamente este personalísima y compleja experimentación literaria lo que ha echado para atrás a muchos lectores y ha desanimado a otros para llegar al final. Pero no dudéis en leer esta novela si verdaderamente os interesa la Literatura. Es una novela fascinante, de un esfuerzo sobrecogedor, un auténtico alarde técnico y expresivo. No dejéis de intentarlo, merece la pena. Ah! Un último consejo, si podéis leedla en inglés, se disfruta más.