Mostrando entradas con la etiqueta Zadie Smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zadie Smith. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de agosto de 2025

El fraude, de Zadie Smith

"Yo no diferencio entre vicios. Los vicios más pequeños se pueden convertir en delitos muy fácilmente, es sólo un asunto de graduación."

La propia autora reconoce en una entrevista en The New Yorker (3-7-2023) que escribió The Fraud con la intención de que Dickens (sus huérfanos, sus largas descripciones...) no se concretara en su novela, aunque en realidad su influencia sea más larga de lo que a un escritor le gustaría reconocer. Otra cosa que me llamó la atención es su declarada convicción de que, viviendo en Inglaterra, un escritor siempre acabaría escribiendo una novela histórica, ya que los ingleses parecen estar mesmerizados por el pasado. Ambos aspectos atañen a este libro directamente.

Alrededor de 2022 la autora se encontró con una historia del S XIX sobre un juicio, de los más largos de la historia judiciaria británica, en la que Arthur Orton, un carnicero de Wapping, reclamó ser sir Roger Tichborne, el perdido heredero de la familia Doughty-Tichborne. Era 1873 y la reclamación se hizo muy famosa básicamente porque el principal testigo era un ex-esclavo jamaicano llamado Andrew Bogle, que había trabajado para los Tichborne e insistía en reconocer al carnicero como el auténtico heredero. El público apoyó al testigo y ambos se convirtieron en héroes nacionales.

Esta historia le pareció magnífica a la escritora y doce años después se sentó a escribirla. En un principio la sola idea le asustó por la cantidad de investigación y esfuerzo que requería, sin embargo pronto dio con el escritor William H. Ainsworth, que aparece junto con otros literatos de la época victoriana como Tackeray o el propio Dickens, un personaje curioso pero ella se interesó más por su ama de llaves, Eliza Touchet, que es la auténtica protagonista en esta intensa relación habida entre Jamaica e Inglaterra durante el SXIX.

La novela es a veces divertida, siempre interesante y muy documentada. Los personajes principales, Ainsworth, Eliza Touchet y Andrew Bogle están perfectamente perfilados, sus conversaciones son sostenidas, vivaces... La narración recrea el pasado con más intensidad, desde mi punto de vista, cuando Bogle cuenta su vida en Jamaica, es entonces cuando la habilidad narrativa de Zadie Smith se muestra más poderosa. Su narración del juicio además no es menos habilidosa al traer sobre el papel otros temas como el feminismo, las clases sociales, el poder de la ficción o la complejidad de las relaciones humanas. Ella misma reconoce que esta historia le ha servido para examinar nociones de identidad y verdad que siempre han aparecido unidas a su manera de escribir.

Es asombroso cómo la lectura de esta novela se hace ágil y ligera a pesar de su longitud y la consistencia de los temas tratados; combina brillantemente investigación y ficción lo que sin duda atraerá a cualquier amante de la novela histórica.

martes, 8 de diciembre de 2020

Contemplaciones (Intimations), de Zadie Smith

 


"Hablar con uno mismo puede ser útil. Y escribir significa que te escuchen"

            Contemplaciones es una colección de seis pequeños ensayos (alguno sólo consta de un par de páginas) escritos antes y durante la pandemia, en Londres y en Nueva York, donde la autora enseña en la Universidad. En estas sencillas páginas  Zadie Smith reflexiona sobre sí misma y sobre los demás en un periodo de nuestra existencia del que con toda seguridad no saldremos indemnes. No hablo sólo de las secuelas físicas de aquellos desafortunados que hayan podido contagiarse sino de las secuelas psicológicas, no tan obvias pero no por eso menos relevantes.

            La escritora reflexiona en primer lugar sobre sí misma. Esta sobresaliente ensayista (tenéis que leer Feel Free, donde la crítica cultural brilla con más fuerza, reseñado también en este blog), que ha convertido la duda en el pedestal sobre el que construir sus magníficas intuiciones, indaga en Peonías sobre la escritura. El acto de escribir es un acto de resistencia a la vida real, dice,  un esfuerzo por controlar lo que sucede: es algo a lo que el escritor debe someterse para crear ese engañoso molde en el que presentar la ficción. Luego, en Algo que hacer, se pregunta si la vida no es sino una forma de llenar el tiempo, algo que los escritores hacen escribiendo. Sigue indagando en su experiencia personal cuando confiesa lo que significó y significa ser mujer y reconoce lo biológico y lo social como elementos que se complementan en su instancia vital. Reconoce  la curiosidad que le despierta la gente y fruto de ella son sus impresiones sobre las personas que la rodean: el hombre de manos fuertes al que acude a recibir masajes o el que se desplaza en silla de ruedas haciendo oír su versión de la pandemia.

            El penúltimo ensayo es el más largo y el de mayor crudeza desde mi punto de vista. Termina con una postdata (El desprecio como virus) donde una mirada profunda se funde con su imaginación para crear un paralelismo entre el COVID y el virus del racismo. La historia de George Floyd, que encontró la muerte bajo la rodilla de un policía, corre paralela a la del virus y pone al descubierto la enfermedad subyacente. El racismo es un virus que infecta iglesias, escuelas, anuncios, películas, libros.... Se extiende por el cuerpo hasta enfermarlo, es por tanto una enfermedad estructural cuyo DNA es la pobreza. Su falta de esperanza en que las cosas vayan a cambiar es lo que más me alarmó porque ¿qué nos queda si no es la fe?.

            De nuevo os animo a leer este sencillo librito, que os permitirá reflexionar con la autora sobre cuestiones de índole cotidiana y otras que no lo son tanto. Los beneficios de su venta, por cierto, irán a parar a una institución que lucha contra las secuelas del covid.